sábado, 1 de noviembre de 2014

Lo que nuestro yo 3.0 dice de nosotros

Imaginándonos a diez pasos de traspasar la barrera digital. Imagen morgueFile

¿Qué o cómo somos para otros en la Red? Importante reflexión que deberíamos hacernos siempre, antes de publicar cualquier información, artículo, opinión, imagen o enlace compartido. Toda una versión 3.0 de aquella frase grabada a fuego que resumía: “dime como hablas y te diré quién eres”, un sello en la frente de cada una de las personas en el momento de ser escuchadas por primera y tal vez, en cuanto al interés, por última.
Decía un ponente en una sesión de formación a la que asistí hace algún tiempo, que el hecho de publicar en la Red por ejemplo, con faltas de ortografía, es una declaración manifiesta de inconsciencia ante los que pretendíamos, iban a ser nuestros lectores. Esa simple irreflexión, que pudo maquillarse externamente aplicando el corrector ortográfico, la considero la primera huella a evitar dejar en nuestras publicaciones, para ser mínimamente atendidos. Nos compete a uno mismo decidir cómo se cuentan las cosas y dentro de ese ‘cómo’, la grafía tiene su primer paso.
La RAE define el término ‘reputación’, como la “opinión o consideración en que se tiene a alguien o algo”, así como el “prestigio o estima en que son tenidos ese alguien o algo”. De conseguir evitar el error ortográfico tratado en el segundo párrafo, le abriríamos la puerta de par en par a estas dos acepciones de un sustantivo que nos va a posicionar la Red, dando entrada al siguiente apartado, ‘de qué forma nos vamos a manifestar.
En la identidad digital formalizamos un cúmulo de información personal de cara al mundo, ofreciendo datos personales, imágenes, registros, noticias, comentarios, etc., generando la consideración social que quienes nos leen tienen de nuestro espacio en la Red.
Formar en Redes a nuestros educandos es hacerles entender cómo van a ser señalados y/o reconocidos de forma cordial, a partir de una identidad que aparte de valiosa, es ante todo subjetiva, al tratarse de experiencias personales. Cada vez que se muestran en la Red, generan una referencia hacia sí mismos, construyendo lo que otros opinan que somos sin ni siquiera hacernos participar. Todo ello va a provocar siempre consecuencias, al generalizarse una información (acción) que genera efectos (reacción) y no siempre esa información va a generar una opinión positiva de nosotros mismos, al poderse tratar en de una forma desacertada o intrascendente. (Fuente OCDE).
Comprendido y aceptado, sólo faltaría decir: “pasen y participen, estamos deseando escucharles”.